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14/09/2007
La cárnica argentina Paty pasa a manos brasileñas
El Cronista 13:05 Horas



Primero vinieron por el petróleo de los Pérez Companc, que pasó a manos de Petrobras. Luego por la cerveza de los Bemberg, adquirida por AmBev. También por el acero de Acíndar, hoy producido por Belgo Minheira. Más tarde por el cemento de Amalita, comprado por Camargo Correa. Tambíen por las sábanas Arco Iris, fabricadas por Santista Textil. Ahora le ha tocado el turno a Paty, un verdadero genérico de hamburguesas, propiedad de Quickfood, de la familia Bameule.

Su nuevo dueño: el grupo brasileño Marfrig, que se queda así con uno de los tres mayores frigoríficos exportadores de carne del país y con una importante participación en la Cuota Hilton.

Esta operación ratifica la cada vez más masiva presencia de las empresas brasileñas en la economía argentina, hasta tal punto que el país vecino ya es la principal fuente de inversión extranjera en Argentina con más de 9.000 millones de dólares.

En el caso de Quickfood, es el quinto frigorífico de gran envergadura que pasa a manos extranjeras en menos de dos años. Antes ya lo habían hecho Swift, Finexcor, CEPA y Friar.

La compra será anunciada oficialmente en un par de semanas aunque entre ambas compañías se terminó de concretar el martes pasado.

De hecho, ya en octubre de 2006 Marfrig había comprado Argentine Breeders & Packers (AB&P) y disponía de 50 millones de dólares adicionales para invertir en el país.

En el caso de Quickfood, Marfrig le ha ganado el pulso a Friboi, su tradicional competidor en Brasil y actual dueño de Swift, de dos plantas de la ex Cepa y de Consignaciones Rurales.

En la operación se incluye la compra del frigorífico uruguayo Colonia, también propiedad de Quickfood, y de cuatro establecimientos ubicados en San Jorge (Santa Fe); Villa Mercedes (San Luis); Baradero y Martínez (provincia de Buenos Aires).

Quickfood ha enviado un comunicado a la Bolsa de Comercio admitiendo haber recibido una propuesta de compra por el 100% del capital de la compañía, pero evitando identificar al comprador amparándose en un convenio de confidencialidad.

Según la carta, la operación se encuentra sujeta y condicionada “a la realización de un due diligence, a la aprobación de la compra por parte de la asamblea general y el consejo de administración del eventual comprador, a la negociación y acuerdo entre los accionistas controlantes y el eventual comprador sobre los términos y condiciones del contrato de compraventa”.

El anuncio ha obligado a Quickfood a suspender por unas horas la cotización de sus acciones, aunque a última hora de la tarde ha  reanudado sus actividades cerrando con una subida del 6,5%.

Si bien no ha trascendido el coste de la operación, los analistas bursátiles estiman que el valor de Quickfood, sin contemplar el precio de sus marcas, rondaría los 110 millones de dólares. También han considerado que el market capitalization de Paty es de 53 millones de dólares.

Asado o espeto
Con esta operación, los frigoríficos brasileños confirman su avance en la industria cárnica argentina a la que consideran atractiva por la excelente calidad de la hacienda y por el importante mercado internacional en el que está presente. De hecho, Quickfood exporta casi el 40% de su producción.

Estas virtudes les permiten pensar en mejorar su hacienda y aprovechar el enorme volumen de producción industrial que manejan en Brasil para generar sinergias con el glamour de las marcas argentinas y con el atractivo comercial que posee la carne nacional.

Es el caso de Marfrig, que en Brasil es el tercer productor de carne, emplea a 2.500 personas y es dueño de 10 plantas en su país, una en Chile (la principal exportadora de ovinos del mundo) y la adquirida en Argentina a AB&P.

Además acaba de asociarse con el frigorífico cordobés Estancias del Sur y y este año prevé faenar 3.024.000 cabezas entre todas sus plantas, lo que equivale a unas 786.000 toneladas.