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“Falta información que Petrobras necesita, como las reservas certificadas de gas venezolanas, para poder evaluar el verdadero interés”, ha dicho una fuente del Gobierno de Brasil involucrada en la preparación del encuentro presidencial.
Las negociaciones y los estudios para concretar el ambicioso proyecto, concebido por Chávez para llevar gas a varios países sudamericanos, están prácticamente paralizados y recientemente el líder venezolano ha declarado que hace mucho tiempo que no conversa con Lula sobre el gasoducto.
Lula, también, manifestará a su colega venezolano que Brasil tiene interés en que PdVSA sea socia de Petrobras en la refinería Abreu e Lima, una unidad proyectada para comenzar a procesar unos 200.000 barriles diarios de crudo en 2011 en Pernambuco, estado del noreste brasileño, según ha dicho la fuente.
Los trabajos para erguir la planta, que requerirá inversiones por unos 4.000 millones de dólares, comenzaron este mes por parte de Petrobras pero sin PdVSA, pese a que la refinería fue anunciada como un emprendimiento conjunto. Las empresas estatales aún no han llegado a un acuerdo societario por la propiedad de la refinería.
A la reunión entre Lula y Chávez se sumará el presidente de Ecuador, Rafael Correa.
Puntos álgidos Pese a un comercio bilateral que se multiplicó por cuatro entre 2003 y 2006, cuando llegó a unos 4.100 millones de dólares, Brasilia y Caracas han chocado en los últimos meses por críticas de Chávez a un estandarte del Gobierno de Lula, los biocombustibles, y principalmente al Senado de Brasil, al que acusó de ser un portavoz de los intereses de Washington.
Legisladores brasileños, que aún no han aprobado el ingreso de Venezuela al Mercosur, han instado a que Chávez revise su decisión, que han calificado de corte estatizante, de no renovar la licencia de transmisión a un canal de televisión crítico con su Gobierno.
“El mensaje será: el Gobierno de Brasil está empeñado en que el Congreso apruebe el ingreso de Venezuela, pero las críticas a los legisladores no ayudan”, según han informado fuentes diplomáticas brasileñas.
Lula y Chávez encarnan también posiciones extremas entre sus gobiernos de izquierda, dominantes en Sudamérica.
El brasileño, con una pragmática política económica amistosa con Washington y los mercados financieros. Y el venezolano, con una retórica socialista, que incluye duros ataques verbales a Estados Unidos y alianzas con Irán y Cuba.
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