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Sucede que, después de los últimos traspiés del Gobierno (el caso Skanska, la renuncia de Felisa Miceli al Ministerio de Economía y el venezolano Antonini Wilson, que entró 800.000 dólares en una valija al país), en la administración K no terminan de decidir si el anuncio será positivo para Cristina Kirchner.
En principio, el gran candidato a quedarse con la porción en venta, que llegaría al 25% de YPF, es Enrique Eskenazi, timonel del grupo Petersen, allegado al presidente Néstor Kirchner y dueño de empresas de construcción y los bancos Santa Cruz, San Juan, Entre Ríos y Santa Fe.
El nuevo cronograma de la venta muestra plazos más holgados que los previstos por algunos ejecutivos de la empresa. Miguel Martínez, director general de Operaciones de la compañía y número dos de Brufau, había asegurado en junio que la venta estaría concretada entre finales de julio o principios de agosto de este año. En cambio, Brufau siempre se abstuvo de dar una fecha precisa.
El número uno de la empresa también ha confirmado que después del ingreso de una compañía local en YPF, Repsol sacará a bolsa parte de la filial argentina. “Las negociaciones para la incorporación de un socio industrial argentino en el capital de YPF van muy bien”, aseguró Brufau en un encuentro con la prensa organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica de España. “Espero que a lo largo del primer trimestre de 2008 podamos dar la noticia de que hemos llegado a un acuerdo para que en el primer semestre se haya producido la incorporación de un socio industrial argentino y la salida a bolsa de un paquete de entre 15% y 20% de YPF”, completó.
Brufau ha destacado que después de ambas operaciones, Repsol aún retendría “en torno del 55% del capital de YPF”, de manera que no perdería el control. Y sostiene que “Repsol tiene poco peso fuera de Latinoamérica. No hay que pensar en desinvertir en la región. Nuestra estrategia es crecer, hacer que el peso de Latinoamérica sea menor”.
Cuestionamiento El directivo se defiende así de las críticas que le puedan llegar desde el sur, donde se acusa a la empresa de haber dado el primer paso para salir del país, pero también ha respondido al reclamo que le hacen en España, donde piden que reduzca su exposición en el subcontinente.
En la compañía aseguran que mantienen firmes sus desembolsos en el país. “Durante 2006 invertimos 1.700 millones de dólares, que representan un 34% más que en el período anterior y un 73% por encima de las de 2004”, sostiene Fabián Falco, director de Relaciones Externas de YPF.
Allegados a la operación han asegurado a El Cronista que la demora en el ingreso de Eskenazi no se debe a la crisis de los mercados, que complican la financiación privada en países emergentes. Y aseguran que esa parte está cubierta.
En Repsol creen que el valor de YPF se acerca a los 15.000 millones de dólares, por lo que un 25% ronda los 3.750 millones. Se trata de una cantidad difícil de cubrir para un empresario argentino, pero la firma daría facilidades de pago. Según ha trascendido, no exigiría un desembolso por el total, sino un anticipo cercano a los 500 millones de dólares y cuotas. Además, ofrecería un seguro (las propias acciones en juego, por caso) a favor de la entidad de crédito que facilite financiación.
El mercado no ha respondido a los dichos de Brufau: los títulos de Repsol YPF han tenido leves bajadas en Buenos Aires, Madrid y Nueva York.
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