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El acuerdo de provisión de 20 millones de metros cúbicos diarios de gas boliviano a la Argentina, sobre el cual avanzaron el martes el ministro de Planificación, Julio De Vido, y al vicrepresidente del país vecino, Alvaro García Linera, trae bajo el brazo fuertes compromisos de inversión.
De boca de De Vido salió una fórmula que resume las intenciones de ambos. El titular de Planificación se refirió a "la posible participación de YPFB en el transporte de gas en la Argentina, y de Enarsa en el desarrollo de reservas y en la comercialización de hidrocarburos en Bolivia".
El gobierno de Evo Morales prevé la participación de la estatal argentina en el desarrollo de sus reservas a través de inversiones. "La idea es que Enarsa oriente su participación hacia el desarrollo de los recursos. No se descarta que actúe en exploración, pero ésa no es la prioridad", explicaron a El Cronista desde la estatal boliviana.
Del otro lado de la frontera esperan que Enarsa colabore con los desembolsos necesarios para producir el gas que deberá suministrar el país vecino. Se trata nada menos que de u$s 3.000 millones, según un informe de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos. Enarsa, que nació en 2004, participa en algunos proyectos embrionarios de exploración, pero no tiene hasta el momento operaciones petroleras a su nombre.
En el sector estiman que Bolivia necesitará de toda la ayuda posible para cumplir con la Argentina, porque el país no puede realizar la inversión por su cuenta y es improbable que las firmas privadas se hagan cargo de la parte más importante.
YPFB prevé abrirle la puerta del negocio a Enarsa mediante una asociación con mayoría de la boliviana. Es un tipo de acuerdo similar al que aplicó Hugo Chávez en la renegociación de contratos con petroleras. Entre las conocidas en la Argentina, Repsol, Petrobras y las locales Tecpetrol y CGC se quedaron con un 40% sobre sus concesiones. El resto fue para una filial de PdVSA.
Gasoducto Las autoridades argentinas, además, se comprometieron a buscar financiamiento para una planta separadora de líquidos de u$s 1.200 millones que se instalará en Bolivia. Ese país también comenzó a evaluar la opción de que Enarsa se sume a un futuro ducto de líquidos que "salga por el Pacífico". A cambio, participaría en el Gasoducto del Nordeste Argentino (GNA), que transportará el gas que se produzca en sus tierras. Esta iniciativa también despierta escepticismo entre los privados. "Todavía no están terminadas las ampliaciones de los gasoductos troncales de la Argentina. ¿Ahora se van a meter en otra obra monumental? Parece poco realista", critican.
El GNA tiene un problema adicional: el costo de la obra en 2004, cuando fue concebida en las oficinas de Techint, fue calculado en u$s 1.000 millones, pero hoy la inversión sería muy superior, debido al encarecimiento del acero. Por caso, los precios de los contratos a 12 meses para el mineral de hierro, utilizado para producirlo, subieron 19% desde abril, tras trepar más de un 70% en los 12 meses previos.
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