Es la primera vez que las naciones de América Latina aparecen a la cola del resto del planeta. El vicepresidente de Desarrollo Financiero y del Sector Privado del Banco Mundial, Michael Klein, ha dicho que el informe muestra que la rentabilidad del capital es mayor en los países que están llevando a cabo más reformas estructurales.
“Los inversores están buscando mayor potencial y lo encuentran en las economías que se están reformando, sin importar cuál sea su punto de partida”, ha apuntado.
La gran excepción es Colombia, que es el sexto mayor reformador del mundo, pues ha agilizado el comercio exterior, ha mejorado la protección a los inversores y ha aligerado la carga tributaria, según el Banco Mundial. De igual forma ha introducido un sistema que permite presentar las declaraciones fiscales de manera electrónica, reduciendo el tiempo para su preparación y procesamiento en un 41%.
Además de Colombia, este año otros casos destacados en la región han sido: Guatemala, Honduras y República Dominicana. En un nivel medio, el informe ubica a Brasil, México, Trinidad y Tobago, Costa Rica, El Salvador, Paraguay y Uruguay. A nivel general, después de Colombia las economías de la región ubicadas con los mejores desempeños en el avance de sus procesos de reforma han sido Chile, que se sitúa en el lugar 34, Antigua y Barbuda en el 41 y México en el 44.
“Para el resto, la situación es bastante negativa”, ha señalado Djankov. El ejemplo más extremo es Venezuela, que cae del puesto 144 en 2005, al 164 en 2006 y al 172 este año, de un total de 178 países.
El informe evalúa las trabas a las que se enfrentan los empresarios para llevar adelante sus negocios. Hay casos extremos. Por ejemplo, en Argentina si una compañía pagara todos los impuestos que están previstos en la ley, debería entregar al erario público un 112% de sus ingresos, según Sylvia Solf, otra de las autoras del documento.
Y en Brasil una empresa necesita 2.600 horas de trabajo -es decir, más de un año de esfuerzo de un empleado- para hacer los papeleos para el pago de los tributos federales, estatales y municipales, lo que supone el peor resultado de todo el mundo, de acuerdo con Rita Ramalho, otra de las responsables del estudio.
La estrella de la región sigue siendo Chile, que ocupa el puesto 33 de la clasificación mundial, liderada por Singapur, Nueva Zelanda y Estados Unidos. No obstante, también ha perdido posiciones, pues el año pasado estaba en el lugar número 28.
Djankov ha afirmado que el mal año para América Latina podría deberse a que ha habido elecciones en 13 países. Según análisis de la institución financiera, un 85% de las reformas se realizan durante los primeros 15 meses de un Gobierno. “El próximo año deberíamos tener reformas significativas en la región. Si no, será bastante preocupante”, ha añadido.
Facilitar el proceso para declararse en bancarrota (en Ecuador se tarda 5 años) o para registrar una propiedad (en Bolivia se dilata 92 días) puede parecer una reforma poco problemática, pero en realidad se enfrenta a muchos intereses creados. Primero está la inercia del aparato burocrático; segundo, la aversión de las agencias públicas a perder poder; y tercero, el atractivo de recibir sobornos para agilizar los trámites, ha explicado Ramalho.
Quien sale perjudicado no es sólo el empresario, sino también el crecimiento económico, de acuerdo con el estudio del Banco Mundial. Según sus análisis, la rentabilidad del capital es mayor en los países que más simplifican sus economías. Los inversores extranjeros buscan naciones inmersas en procesos de reforma, como Vietnam, China e India, de acuerdo con Djankov.
“Esa percepción no existe sobre la mayoría de América Latina. Existe sólo sobre Colombia, México y países centroamericanos como Guatemala, El Salvador y Honduras”, ha añadido.
En cambio, sí que está presente en Europa del Este, la región donde se han aprobado más reformas en el último año, alentadas por la perspectiva de entrar en la Unión Europea (UE).
En América Latina un efecto similar se constata en los países que han firmado Tratados de Libre Comercio (TLCs) con Estados Unidos, según la institución. La diferencia entre los dos casos es que Colombia, Perú y Panamá, los países que tienen TLC’s pendientes con EEUU, no saben cuándo los aprobará el Congreso, mientras que las naciones de Europa del Este sí tienen fecha para su entrada en la UE, lo que da más certidumbre a inversores y reformistas, ha dicho el búlgaro Djankov.