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Luego de superar lesiones y muchas dificultades, además de alcanzar modestos resultados en competencias previas, Pérez recorrió los 20 kilómetros de la prueba en 01h18m35s, en el Mundial de Atletismo que se celebra en Helsinki, Finlandia. Estuvo muy cerca de su propia plusmarca mundial (1h17m21s).
Es un hecho sencillamente fantástico, extraordinario, memorable, que merece los mejores calificativos. Se debe fundamentalmente a las características físicas y psicológicas del campeón, a su coraje y talento, a su perseverancia en el trabajo, que se vieron auxiliados en los últimos momentos de la marcha por otro valioso compatriota, el también cuencano Rolando Saquipay.
Un éxito deportivo como este, que llena de orgullo al país, no cae del cielo.
Es el resultado de una preparación constante con objetivos claros, sin mayor apoyo estatal, mucho más plausible por el origen social de Je- fferson Pérez, quien vivió una niñez y una primera juventud con muchas limitaciones. Se trata de un héroe que ha surgido de ese pueblo que aguarda por la solución de las grandes dificultades que son inveteradas: pobreza, educación deficiente, mala atención de salud, escasez de oportunidades, falta de empleos bien remunerados, discrimen, populismo...
En estas condiciones, y en un momento en que el país no encuentra un rumbo cierto, la victoria de Je- fferson Pérez es una profunda voz de aliento y de esperanza.
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