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Tal como se había previsto en recientes días, el "Frente Amplio" patrocinado por seis alcaldes para precipitar al titular del municipio de Potosí como candidato a la Presidencia de la República acabó no sólo desmoronándose en la sede de gobierno ayer, sino que provocó una suerte de estampida de su principal mentor hacia otro alero político, mientras que el personaje utilizado en la maniobra prefirió mostrar cautela ante la invitación que habría recibido para arrimarse a un tercero, cuidándose asimismo de despertar la expectativa de su retorno a sus cuarteles de la Villa Imperial, pesaroso quizá de haberse visto inclinado a abandonarlos.
Después de largas deliberaciones reservadas en ausencia del interesado, en efecto, éste hizo pública la información de que el fugaz empeño que compartiera con sus colegas no iba más y que se retiraba de la contienda electoral, a la vez de desestimar agradecido lo que llamó convocatoria pública que el candidato de Alianza Siglo XXI formulara en la perspectiva de atraerlo hacia su frente. Eso por un lado; que por el otro, versiones circundantes aun antes de conocerse estos hechos, reiteraron que el burgomaestre paceño al par que jefe del Movimiento Sin Miedo y líder de la propuesta municipalista, intensificaba negociaciones con el Movimiento al Socialismo para hacer causa común a base no se tiene idea de qué acuerdos.
Contribuyeron a este desenlace las críticas que cada uno de los protagonistas en escena se había ganado en su campanario por pretender reciclarse políticamente aprovechando la candidez de uno de ellos, y anteponer sus afanes electoralistas respecto de las funciones para las que fueron elegidos, sin descontar la superficialidad del planteamiento o la oferta que le hicieron al electorado ni el prematuro desmarque del Alcalde de la capital de Pando a favor de Unidad Nacional, el trío en importancia de cara a los comicios de diciembre.
En este contexto, que implica el retorno de los alcaldes a sus comunas, donde probablemente sean recibidos de distinta manera, se hace cada vez más evidente la decantación entre dos facciones polarizadas para aquel acto democrático y una que estaría en su momento llamada a inclinar el fiel de la balanza, por encima de los malabares de viejo estilo que a manos del espectro político partidario y, acaso, las agrupaciones ciudadanas también, tendrá todavía que soportar la opinión pública hasta la media noche del lunes venidero en que vence el plazo de inscripción en los registros electorales.
Clarificado así de significativo modo el panorama, sólo resta saber si pasadas las justas se reconocerá a la fórmula ganadora en el escrutinio o en el seno de lo que será flamante Congreso, cuestión sobre la que pesan dudas y --lo que es grave, ciertamente--, amenazas de grupos que indebidamente se arrogan la representación mayoritaria de la población.
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