|
Sin embargo, dos analistas políticos y una parlamentaria coincidieron en que aplicar el denominado "sufragio castigo" significa un rechazo hacia el sistema, pero que en las actuales circunstancias no implica una solución a los problemas del país.
Desde el jueves, la ex concejal y ex viceministra de Participación Popular Gabriela Ichaso colocó un "block" en Internet, en el que propone que el 4 de diciembre los ciudadanos voten en blanco para que, según ella, gane Bolivia.
"Ellos (los de la coalición de Jorge Quiroga) se acomodaron y nos plantearon dos opciones: la de los blancos en contra de Evo y la de Evo en contra de los blancos. Bolivia es mucho más mestiza, de muchos más colores y sabores, de muchas más mujeres y jóvenes, que ellos y Evo", señala Ichaso en su página que circula en la Internet.
Otro de los que sugirió el voto en blanco ante la "pobreza" de las ofertas electorales fue el conductor del programa de televisión Sin Letra Chica, Carlos Valverde. Para él, las opciones de Samuel Doria Medina, Jorge Quiroga y Evo Morales no están a la altura de los problemas que enfrenta el país.
El politólogo Carlos Cordero explicó que el voto en blanco es un ejercicio de la democracia que se ha producido en las sociedades europeas, que expresa la idea de disconformidad con una oferta electoral y también se puede interpretar como un rechazo al sistema.
Según el politólogo, en realidad el voto en blanco no favorece a ningún candidato, pero afectará la legitimidad de los ganadores porque en la medida que aumenta la disconformidad, disminuyen los porcentajes de sufragios para los postulantes.
De acuerdo con las cifras oficiales de la Corte Nacional Electoral, el número de votos en blanco aumentó el 1% entre las elecciones generales de 1997 y las de 2002.
En los comicios de 1997, cuando ganó el general Hugo Banzer, los votos en blanco alcanzaron el 3,3%; mientras que en las últimas elecciones generales, donde resultó favorecido Gonzalo Sánchez de Lozada, subió al 4,3%.
"El votar en blanco nos embarga, porque no podemos reclamar nada después. Esto no ayuda a la democracia y, peor, en este momento, cuando estamos ante una precariedad absoluta para llevar adelante el proceso electoral", afirmó la diputada por el MIR Ericka Brockmann.
|