Argentina
Brasil
Bolivia
Chile
Colombia
Ecuador
España
Mexico
Peru
Portugal
Uruguay
Venezuela

Portada
Documentos
Encuentros
Vídeos
Libros
¿Quienes somos?
Participar
[ ir ]

 
 

16 de septiembre de 2005
Las amenazas para el nuevo gobierno: baja del IVA y el precio del cobre
Diario Financiero 12:17 Horas


Mario Marcel le resta importancia a que su nombre suene fuerte como el próximo ministro de Hacienda de un eventual cuarto gobierno de la Concertación. Atribuye este hecho a una “costumbre bastante enraizada en Chile” que es especular sobre quién ocupará qué cargo.

“Yo lo que estoy haciendo ahora es mi pega, sacar el trabajo que me encomendó el presidente Lagos de la mejor manera posible. Soy de las personas que piensan que hay que preocuparse hasta la puntada final de las cosas y lo que venga después...el destino dirá”, enfatiza manteniendo el tono cauteloso y tranquilo que lo caracteriza.

Aunque mucho al azar no deja, este director de Presupuestos tiene absoluta claridad respecto de su futuro y de las finanzas públicas.

En lo personal: “Mi vocación es trabajar en políticas pública, eso se puede hacer en muchas formas y en muchos lugares distintos”.

En relación a la evolución de las finanzas públicas: “Una disminución absoluta en los ingresos fiscales” a partir de 2007.

- ¿El Estado tiene urgencias de recursos? Se lo pregunto porque siempre se vuelve al debate de aumentar sus ingresos a través de una reforma tributaria...

- Para eso hay que entender bien las características que tiene este presupuesto y cómo el gobierno ha programado sus recursos y sus proyectos. El presupuesto del próximo año es el último del gobierno del presidente Lagos y, al mismo tiempo, es el primero de la próxima administración. Entonces, como último presupuesto tiene que preocuparse por cumplir las metas que todavía faltan, porque muchas metas que esta administración se fijó son para el período 2000-2006. Por ejemplo, el aumento de la cobertura en educación prebásica: en 2005 teníamos recursos para llegar a un poco más de 100 mil alumnos preescolares, la meta es 120 mil, por tanto, había que concretar esa diferencia el próximo erario. Ese tipo de responsabilidad, a su vez, tiene que ver con que este gobierno programó muchas iniciativas, proyectos, reformas para que se desarrollaran durante su mandato, hay muy pocas cosas que están quedando para después. Entonces, si me preguntan si este presupuesto es suficiente para que este gobierno cumpla con sus compromisos claramente lo es.

- ¿Y para el próximo gobierno?
- Lo que le va a interesar al próximo gobierno no es si el presidente Ricardo Lagos cumplió o no con sus compromisos, sino que cómo empieza a desarrollar e implementar su programa con un presupuesto que le va a cubrir una quinta parte de su mandato. Para eso es importante que el erario 2006 tenga un espacio de flexibilidad y que las cuentas fiscales estén bien ordenadas. En ese sentido, tiene este espacio de flexibilidad de US$ 300 millones, que incluyen US$ 230 millones en un fondo de libre disponibilidad que están en el Tesoro Público; US$ 50 millones para reasignar y US$ 20 millones que están por distribuir en el fondo de innovación.

- Se ha calificado como poco esos US$ 300 millones.

- Probablemente para una próxima administración con US$ 300 millones no va a resolver todas las cosas que quiere hacer durante su período. Por tanto, el tema de la suficiencia de los recursos tiene que mirarse también en esa perspectiva. Que los recursos sean suficientes como para que este gobierno cumpla con sus compromisos no quiere decir que sean suficientes para que lo que se proponga hacer una próxima administración efectivamente se pueda lograr. Eso es lo que las próximas autoridades tienen que evaluar en función de sus planes y prioridades.

Advertencia
- ¿La carga y el sistema tributario que presenta el país es adecuada?
- La carga tributaria que tenemos está en el piso de lo que corresponde a un país con el nivel de desarrollo que Chile tiene, o sea, no hay países que tengan el nivel de desarrollo, el producto per cápita de Chile con una menor carga tributaria y la experiencia indica que a medida que los países se van desarrollando van surgiendo nuevas demandas sobre el Estado. Por ejemplo, si comparamos hoy Chile con la situación que teníamos hace 25 años vamos a ver que actualmente el Estado se preocupa del medioambiente, de la equidad de género, de los derechos indígenas, del desarrollo de las ciudades, de los problemas del transporte colectivo, de nuevas temáticas que tienen costos, que hay que financiarlas. Entonces, uno siempre tiene que estar preguntándose dónde estamos gastando de más, desde dónde podemos reasignar y dónde podemos hacer ganancias de eficiencia, pero puede que llegue el momento en que simplemente eso no sea suficiente.

- ¿Esta discusión es la que viene?
- Lo que uno ve para adelante por los temas que están planteados en esta misma campaña, como el cuidado infantil, reformas al sistema de pensiones, el desarrollo de la educación, es que todos tienen sus costos. Así las autoridades que saldrán elegidas tendrán que dejar claro al país cuánto cuestan las cosas que quieren hacer y cómo se proponen financiarla. Lo importante, sin embargo, especialmente en relación a este presupuesto (2006) es que este gobierno no dejará instaladas presiones de gasto que le quiten espacio a esos futuros programas. Esa es la ventaja con la cual partirá la nueva administración.

- Considerando que uno de los énfasis de la candidata presidencial de la Concertación, Michelle Bachelet, es desarrollar aún más el crecimiento con igualdad, ¿se hace urgente sentarse a pensar cómo se pueden allegar más recursos para el fisco?
- Posiblemente la preocupación más inmediata que tenga un próximo gobierno es qué es que lo que va a hacer en 2007 con la eventual vuelta del IVA a 18%, porque una cosa es que no haya presiones de gastos, pero otra cosa es que los ingresos bajen. En 2007 es probable que se junten dos cosas: la baja del IVA a 18% y un precio del cobre más moderado que el que estamos teniendo ahora. Esas dos cosas juntas son posibles, y así está en las proyecciones que hemos hecho para el período 2007-2009, que haya una disminución absoluta en los ingresos fiscales, entonces, los planes de gasto que se hagan o de medidas tributarias, en fin lo que sea, y sea cual sea la administración que asuma en marzo, tendrá que considerar esa situación en las decisiones que vaya tomando y tendrá que tomar una decisión al respecto.

- ¿Es lo más urgente desde el punto de vista de las finanzas públicas?
- Claro, porque un punto de IVA son US$ 500 millones, es una diferencia bastante más grande. En el fondo, las decisiones de recursos que se tomen el próximo año es probable que muchas de ellas tengan implicancias para los años siguientes, aún cuando existan estos US$ 300 millones de margen de flexibilidad, salvo que estos US$ 300 millones se usen en gastos por una sola vez, alguna implicancia tendrán sobre el año siguiente. Entonces, si en 2007 va a estar bajando el IVA habrá que ver cómo eso se compatibiliza.

Debate
- ¿Cree que dentro de la Concertación existe una posición clara respecto de hacia dónde se tienen que llevar las finanzas públicas?
- La verdad es que me llama la atención que surjan ese tipo de dudas después de 15 años de gobiernos de la Concertación, porque en este período sea cual sea la opinión que tengamos sobre algún episodio, las finanzas públicas se han manejado con extrema responsabilidad, más que en ningún otro país de América Latina y que en países más avanzados.

En el fondo, los gobiernos de la Concertación partieron en un momento en el cual la experiencia de los países que habían hecho la transición a la democracia en América Latina había sido muy negativa por el lado fiscal y macroeconómico. Por tanto, la Concertación asumió el gobierno con la convicción de que tenía que controlar ese eventual talón de Aquiles que tuviera la transición a la democracia y, por esa razón, los gobiernos de la Concertación han sido extremadamente prudentes en el manejo de los recursos. Ahora, afortunadamente, lo han sido durante un número suficiente de años como para también poder apreciar y beneficiarse del fruto de esa prudencia fiscal, lo que se expresa en que hoy gastemos en el pago de intereses de la deuda pública la cuarta parte de lo que se gastaba a principio de los ´90, espacio que ha ido quedando disponible para mayor gasto social. Entonces, volviendo a la pregunta inicial, es curioso que hoy haya gente que se haga esa pregunta, después de 15 años de manejo de las finanzas públicas no me cabe duda de que si hubiera otro gobierno de la Concertación también lo haría en el mismo sentido.

- Es que aparecen opiniones de distintos personeros con larga trayectoria como el senador Carlos Ominami que plantea elevar los impuestos a los ingresos más altos y la candidata Bachelet señala que una vez definido su programa revisará si es necesario modificar impuestos...

- A ver, me imagino que si la Concertación tiene una candidata quien marca la pauta sobre lo que hará un próximo gobierno de la Concertación es la candidata y creo que lo mismo ocurre con los demás candidatos a la presidencia. Ahora, eso no quiere decir que no sea legítimo que exista un debate en Chile sobre qué dirección tiene que tomar la política fiscal, sin embargo, lo que me parece bastante positivo de esa discusión es que ya no desconoce los méritos de la fórmula de balance estructural, se discute sobre matices respecto de esa política como si la meta debería ser de un 1%, de equilibrio o de transitar gradualmente a ese equilibrio, pero estamos hablando de matices.

Movilidad
- ¿Por qué recomendaría seguir utilizando la regla de balance estructural?
- Durante el período del presidente Lagos, me parece bastante claro que esta es una regla de política que fue bastante provechosa para el país. De hecho, cuando hubo la sesión de presupuesto a la cual se invitó a los candidatos a la presidencia todos consideraron que esta había sido la política correcta para este período.

- ¿Se debe mantener la meta de 1%?
- Este tema más bien lo abordaría desde el lado de qué cosas se ven que puedan ser distintas en los próximos años como para justificar que la meta de esta regla se cambie. Respecto de eso lo que recuerdo es que el superávit de 1% se fijó como meta a raíz de que el Banco Central tiene una situación de déficit, a raíz de que hay pasivos contingentes en términos de obligaciones con los futuros pensionados por la garantía estatal de pensión mínima y porque nuestra economía desde el punto de vista de la deuda, en la medida que esté en moneda extranjera, hace al país un poco más vulnerable frente a ataques especulativos. Entonces, esta meta de 1% si uno lo mira desde esa perspectiva, no es una meta inamovible, pero si uno quisiera mantener la lógica con la cual se fijó hay que preguntarse cuáles de estos factores van a cambiar en el futuro o qué vamos a hacer para que estos cambien de tal manera que la meta se pueda modificar.

- ¿Se puede, entonces, fijar otra meta?
- El 1% no es un número mágico, no es una cábala, sino que es producto de un análisis sobre las características más estructurales de la economía chilena y, por lo tanto, en la medida que esas condiciones estructurales cambien creo que el país podría tener los mismos beneficios de la regla con una meta distinta. Esa es una manera de aproximarse al tema que es distinta de hacerlo por la vía de decir: nos faltan recursos para financiar tal o cual iniciativa.

- ¿Por qué?
- El sector público en la medida que a través del presupuesto asigna recursos siempre se enfrentará a una larga lista de necesidades insatisfechas y el arte de manejar las finanzas públicas es tratar de distribuir los recursos limitados que se tienen para tratar de satisfacer lo más posibles esas necesidades, pero nunca serán suficiente. Entonces, aproximarse al tema de la política fiscal macroeconómica desde el punto de vista de las necesidades implica en el fondo poner en cuestión la política fiscal misma, porque frente a las necesidades siempre habrá alguien que planteará aumentemos un poco más el gasto o sostengamos un déficit un poco más grande. Por eso es que me parece que diseñar política fiscal macro requiere una aproximación esencialmente macro y si eso no es suficiente para lo que se quiere abordar habrá que ver otras cosas de las finanzas públicas: qué pasa con los impuestos o en qué se están gastando los recursos.

Dos almas: una Concertación
- ¿Con qué alma de la Concertación se siente más identificado: liberales o progresistas?
- Cuando se habla de esas dos almas, quizás a veces se piensa que son personas diferentes. Justamente esa combinación de progresista y liberal es lo que hace hoy a la Concertación distinta de lo que eran las fuerzas políticas de hace 25 ó 30 años. O sea, la Concertación hoy es una coalición política que ha sido capaz de ir modernizando al país y, al mismo tiempo, preocupándose por lo más débiles, de ir superando la pobreza, generando más oportunidades para los chilenos, eso es lo que hace más especial a la coalición.

- Se crea incertidumbre porque no se sabe cuál de las dos tendencias primará.

- Esa es la incertidumbre que desde fuera mucha gente plantea -y lo han planteado desde el final de la dictadura hasta hoy- esa gente nunca ha entendido lo que es la Concertación. Aquellos que amenazan o asustan con la idea de que habrá un día en que una de estas dos vertientes va a triunfar, no se dan cuenta que son parte, que no son separables y que son precisamente las que hacen que la Concertación sea lo que es.

- ¿Cuál lo identifica más?
- Me siento identificado con la Concertación.

- ¿De quién se siente más cercano: Andrés Velasco o Jorge Marshall?
- No tengo para qué imaginármelo porque con ellos he trabajado durante 15 años. Ellos, Alejandro Foxley, Jaime Estévez, Ricardo Ffrench-Davis, le fueron dando forma al pensamiento o propuestas económicas de la Concertación. Quienes conocemos esto más de adentro no lo vemos más allá de una especulación, porque es algo que contrasta fuertemente con lo que ha sido la realidad.

Codelco: Lo relevante son los intereses del accionista
- Juan Villarzú llamó la atención respecto de los problemas que podría enfrentar Codelco en el financiamiento de sus programas de inversión, ¿qué pasa?
- Juan Villarzú ha liderado la gestión de Codelco en un período que ha sido bastante histórico en los volúmenes de inversión que se han hecho. Cuando se inició el gobierno del presidente Lagos se definió una cierta estrategia para Codelco que estaba ligada a esta meta de duplicar su valor económico, las inversiones necesarias para eso se hicieron. Codelco va a cumplir con su propósito y para el futuro van a haber otras autoridades que tendrán que resolver al respecto. Tenemos que dominar nuestra ansiedad por definir cosas hacia delante porque debemos entender que hay un proceso político de por medio y no es correcto que tratemos de condicionar las decisiones de las autoridades que nos van a reemplazar.

-Entonces ¿cómo se entienden estas peticiones?
- Lo importante es entender que Codelco no es Chile, sino que es una empresa que trabaja para Chile y en la medida que eso es así, la compañía tendrá que plantearle a las próximas autoridades cuál es el negocio que está proponiendo hacer. Lo importante no es cuánto crece Codelco, sino qué es lo que Codelco le va a garantizar al país producto de esas inversiones. Lo relevante son los intereses del accionista principal, entonces, Codelco debe tener la inteligencia con las autoridades que tenga en el futuro para construir ese tipo de diálogo, porque producir decisiones a partir de la definición de sólo del monto de la empresa, creo que es difícil hacerlo.

- ¿Los ejecutivos de Codelco tienen una mirada errada al respecto?
- No es una mirada errada, es natural que surja desde dentro de la empresa, pero por eso las firmas deben tener buenos gobiernos corporativos. Por eso también estamos en el proyecto de gobiernos corporativos para empresas públicas, porque para conducir una empresa -especialmente una pública- no basta con una administración, tiene que haber una voz, una opinión de parte del dueño que dialogue con la administración.

-¿Por qué Codelco no puede hacer lo mismo que Enap en materia de excedentes?
- Lo que se hizo en el caso de Enap fue restablecer una política que existió hasta 1999 y que se suspendió porque hubo un momento en que habían problemas de financiamiento del Estado en que no nos permitían darnos el lujo de retener una parte de los excedentes de Enap en la empresa. Pero, eso se restableció ahora y la razón por la cual no se extiende a otras empresas, primero, es porque hay un tema de escala: los excedentes de Enap serán en promedio la décima parte de los de Codelco y, segundo, porque las utilidades de Enap son esencialmente producto de las actividades de refinación que es mucho más estable a través del tiempo, pues no depende del precio de un commodity. En el caso de Codelco, difícilmente podría definirse una política en términos de cómo se distribuye un excedente cuando éste no depende de la gestión de la empresa. Nuevamente estamos de vuelta en el mismo tema, una conversación seria sobre la reinversión de utilidades en Codelco tiene que construirse desde las dos partes que dialogan.

- Considerando el rol que tiene que cumplir Codelco, ¿podría abrirse la empresa al sector privado para allegar más recursos?
- Lo que es más importante respecto de las empresas públicas es el tema de gobiernos corporativos. Esa problemática de gobiernos corporativos es igualmente válida si el Estado es dueño del 100% a si lo es del 80% ó 90%. Lo que hace la diferencia, sin embargo, es que incorporar capital privado a estas empresas requiere legislación y consensos políticos bastante amplios, entonces, nuestra preocupación ha estado centrada en cómo fortalecer los gobiernos corporativos de las empresas. Eso no nos pone ni más cerca ni más lejos de la incorporación de capital privado, que es una discusión distinta. Por tanto, creo que tenemos que preocuparnos de cumplir con lo que tenemos más inmediato y sobre lo cual hay propuestas concretas, es decir, sobre cómo fortalecer gobiernos corporativos.

- Y desde ahí tomar decisiones.

- No es un tema que hoy esté en carpeta, no es un tema que esté considerando este gobierno. Es legítimo que se expresen ideas, pero la verdad es que lo importante es que cuando esas ideas se expresan no nos distraigan de tareas más inmediatas y más urgentes como es el de fortalecer gobiernos corporativos en empresas públicas.




Envíe esta noticia a un conocido