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Poco más se puede decir que no se haya dicho ya. Este mismo periódico ya informó con puntos y señales los pros y contras que presenta esta opa hostil, y muchos expertos más autorizados que el que suscribe han dado su punto de vista.
No obstante, aprovechando la oportunidad que me da este periódico, me permitiré hacer algunas reflexiones o, más bien, plantear algunas cuestiones que espero puedan ser respondidas, quizá por este mismo medio.
En primer lugar, desde el punto de vista estrictamente económico y jurídico, es decir, del Derecho de la Competencia, el aspecto más controvertido de esta opa, sin lugar a dudas, es la concentración vertical, horizontal y geográfica que se produciría en el suministro de energía, (más del 80% quedaría concentrado, directa e indirectamente, en una sola entidad). Pero ello no debería ser un obstáculo a priori, pues las concentraciones no son malas per se sino después de un análisis razonable de eficiencia económica. Más aún cuando se trata de sectores regulados, como es nuestro caso.
La doctrina de razón (rule of reason) ha sido adoptada hace muchos años ya por EEUU, país con vasta experiencia en materia de concentraciones empresariales y que, curiosamente, en este punto, siguió el ejemplo de la Comunidad Europea. Dicho esto, quienes sólo deben pronunciarse sobre los beneficios y los perjuicios de esta fusión por absorción son las autoridades de Defensa de la Competencia (Servicio y Tribunal de Defensa de la Competencia). Y es aquí donde radica, a mi juicio, la clave para responder a todas las conjeturas, críticas y amenazas que está recibiendo la opa lanzada por Gas Natural desde distintos sectores sociales, particularmente de sectores políticos.
En mi modesta opinión, y considerando la evidente concentración que se produciría si la opa llega a buen fin, las autoridades de Defensa de la Competencia deberían centrar su atención en el grado de apertura actualmente existente en el Mercado Europeo de la Energía y, más concretamente, en el llamado Mercado Ibérico, que, hasta ahora, visto lo visto, es un mercado más utópico que real por todas las limitaciones que existen, tanto técnicas como políticas.
Por ello, quizá, la empresa opada, Endesa, esté tan interesada en darle a la operación una dimensión europea mientras que la opante, Gas Natural, ya ha comenzado su road-show por Bruselas para tratar de convencer a las autoridades comunitarias del ámbito nacional de la operación. En una palabra, las autoridades de Defensa de la Competencia deberán analizar lo que en el argot de esta materia se conoce como desafiabilidad del mercado. Esto es, las barreras, legales y no legales, que existen para la entrada de nuevos competidores en el sector eléctrico.
Gran desafío El otro gran desafío que tendrán las autoridades de Defensa de la Competencia es demostrar su real y efectiva independencia, nada fácil, por cierto, con los vientos que corren en el actual panorama político español. Es en este tipo de decisiones donde España se juega su credibilidad como plaza financiera internacional (sobre este aspecto esperamos que pronto salga a la luz el anunciado Estudio de la Fundación de Estudios Financieros titulado: Madrid, Plaza Financiera, para ver los desafíos que se le presentan a España para llegar a ser una auténtica plaza financiera internacional), especialmente teniendo en cuenta que más del 60% de las acciones de Endesa está en manos de inversores institucionales, quienes públicamente han manifestado su oposición a toda consideración que no sea estrictamente económica.
Desde este punto de vista, resultan de sumo interés las conclusiones a las que llega un interesante trabajo realizado por los profesores J.M. Campa, del IESE, e Ignacio Hernando, del Banco de España, titulado: Shareholder value Creation in European M & As (Creación de valor para los accionistas en las fusiones y adquisiciones europeas). En dicho estudio, los autores demuestran, entre otras cosas, que las fusiones y adquisiciones en sectores regulados generan menos valor que en los sectores no regulados, y que este menor valor aumenta cuando dichas fusiones y adquisiciones son transfronterizas. Esto último no sería aplicable al caso que nos ocupa pero podría serlo en un futuro no muy lejano. Fuera del ámbito estrictamente económico, las cuestiones deberían centrarse, más que en una guerra política, como se viene haciendo hasta ahora, en un tema ya recurrente pero aún irresuelto.
El rol de las cajas de ahorros en el mundo financiero. Si bien el gobierno anterior ha dado un paso importante en este sentido, limitando la participación política en estas entidades al 50% y permitiendo la emisión de cuotas participativas, estas medidas, tanto en opinión de la misma Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) como de las autoridades comunitarias (que siguen viendo a estas entidades como entidades públicas) no parece suficiente. Y esta discusión deviene fundamental desde que el principal accionista de Gas Natural es una caja de ahorros, quien, después de la eventual fusión, lejos de perder poder económico y político, lo incrementará. Y ello así, más que por cuestiones meramente partidistas o falsos nacionalismos, por el carácter estratégico que el sector energético tiene en todos los países del mundo.
Gestión empresarial Como el espacio de este breve artículo no nos da para más, para terminar, me gustaría hacer una brevísima reflexión desde el punto de vista de la gestión empresarial y la filosofía económica. Desde este punto de vista, resulta llamativo que personas tan experimentadas en el mercado español como son quienes llevaron a cabo la operación de Gas Natural, lo hayan hecho de un modo hostil, aun con todo lo relativo que este término tiene en el mundo de las fusiones y adquisiciones (donde más que de hostilidad habría que hablar de falta de comunicación o de consenso). Aun así, la experiencia española, sea por las características de su mercado, con un alto grado de concentración de capital, sea por la forma de hacer negocios de sus directivos, parece demostrar que este tipo de operaciones no suelen llegar a buen término y que comenzar a negociar una vez anunciada la operación es como tratar de convencer amistosamente colocando a la otra parte una pistola en la cabeza. El factor sorpresa suele ser bueno en las batallas pero no parece serlo en el mercado empresarial y financiero, al menos en el español.
Quizá, quienes decidieron llevar a cabo esta fusión hayan olvidado o no hayan tenido suficientemente en cuenta los estudios que hace años ya realizó el nobel de economía D. Khaneman sobre la influencia de la psicología en las finanzas, o, más bien, en los agentes económicos (doctrina conocida como behavorial finance). A mi juicio (y espero que algún historiador del pensamiento económico me corrija si me equivoco), mucho antes que Kahneman, esta influencia había sido observada y puesta de manifiesto por el fundador del pensamiento liberal, Adam Smith, en su obra Teoría de los sentimientos morales. Quizá sea bueno que muchos de los que hoy nos llamamos liberales repasemos los verdaderos fundamentos de este pensamiento. Ello quizá nos ayude a desarrollar una economía auténticamente liberal, más armoniosa y menos hostil. La sociedad en su conjunto se beneficiaría de ello.
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