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Muy entusiasmado se mostró el director ejecutivo de la empresa alemana Nserve, Albrecht von Ruffer, con la capacidad que poseen las empresas chilenas para estructurar y desarrollar Certificados de Reducción de Emisiones (CER) de gases que producen el efecto invernadero, más conocidos como bonos de carbono. Chile tiene grandes ventajas en el desarrollo de un mercado de bonos de carbono. Hemos trabajado en India, en Brasil y queremos estar en Chile, debido a que hay un buen soporte para este tipo de negocios, tanto a nivel ambiental como por parte de la infraestructura de las empresas, y eso ha puesto a Chile como unos de los líderes en estos temas, señaló.
El ejecutivo, que sólo estuvo en el país dos días, afirmó que las condiciones que presenta el mercado nacional son garantías para el desarrollo de buenos proyectos que beneficien a las empresas con importantes retornos, a través de la venta de los derechos de CER y también con mejoras en su gestión de medioambiente. Buscamos proyectos en aquellos lugares donde haya buenas estructuras para hacer negocios. Pero, además, buscamos buenas infraestructuras en términos de que los gobiernos respalden el desarrollo de estos proyectos, y Chile a través de Conama presenta estos requisitos. Además, cuenta con una infraestructura eficiente, respaldada por un buen sistema legal, comentó.
Constancia Nserve, que en Chile cuenta con la representación de Jorge Bustos, se especializa en el abatimiento de óxido nitroso en plantas químicas donde administran 10 de estas infraestructuras en Sudamérica, Africa, Medioriente y sudeste de Asia. Pero también en el desarrollo e implementación de CER, ya sea a través de proyectos en refinerías petroleras, en plantas de carbón, proyectos energéticos de biomasa, o plantas de gas. Posee una cartera de CER por más de 12 millones de toneladas anuales, la que a precios de mercado actual asciende en torno a US$ 72 millones por año.
Uno de los grandes obstáculos para las empresas es el desarrollo de este tipo de proyectos, ya sea por los altos costos inherentes en tiempo y recursos como por la falta de experiencia. Nuestro objetivo es ser el vínculo entre las ideas acá en Chile y la tecnología disponible en Europa, además de los futuros compradores de estos proyectos en el mundo. Deseamos facilitar ese paso, explicó.
Por eso, Ruffer destaca que uno de los puntos más importantes para el desarrollo de los CER es la constancia y el nivel de viabilidad que presente el proyecto. Siempre es importante el estudio de viabilidad. Lo que estamos buscando son conceptos de proyectos que quizás estén en una etapa muy inicial pero que los desarrolladores tengan la voluntad de ser pacientes para mantener el proceso hasta que salga a la luz, aseveró.
Y si bien Ruffer reconoce que el negocio posee riesgos, como por ejemplo que no prosperen los acuerdos de reducción de emisiones como el de Kyoto, o que el mercado se vea falto de liquidez, confía en que ésta es la oportunidad para que empresas que aún no han incorporado tecnología ambiental o que desean lograr retornos extras den el paso.
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