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Dejar de ser vecinos de conveniencia y convertirse en pareja. España y Francia deberán colaborar más estrechamente en política de competitividad y consolidar definitivamente sus infraestructuras de transporte y energía si desean acercarse a los objetivos de la Agenda de Lisboa. Este es el mensaje que las 60 empresas más grandes de ambos países lanzaron ayer en Barcelona al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y al primer ministro francés, Dominique de Villepin, según un documento elaborado por el Consejo de Cooperación Económica al que ha tenido acceso EXPANSIÓN.
Este think tank, que agrupa a las 120 compañías más grandes del Arco Latino europeo (España, Francia, Italia y Portugal), ha preparado unos informes de trabajo que describen las líneas estratégicas a seguir por ambos países para impulsar su competitividad, en un momento en el que la economía de la Unión Europea continúa enfriada.
En concreto, el CCE propone la colaboración transpirenáica en cinco campos. El primero de ellos, el desarrollo de polos tecnológicos comunes. Francia y España comparten su interés por la ciencia de la salud, la nanotecnología, las tecnologías de la información y la comunicación, las investigación en medios de transporte y la alimentación. Por eso, el CCE propone impulsar grupos de reflexión e iniciativas comunes.
Relacionado con la investigación, el CCE también ha percibido la necesidad de promover unas prácticas y estándares comunes en I+D. Entre ellas, la definición de unos criterios únicos de evaluación de los laboratorios públicos para mejorar su eficiencia y también el impulso de los agentes de patentes, muy poco presentes en la UE, pero con un papel fundamenta en Estados Unidos.
En tercer lugar, los empresarios consideran clave que la diplomacia hispano francesa implique a la política exterior de la UE hacia zonas y objetivos prioritarios para ambos países, como el sur del Mediterráneo. En diez años, el Proceso de Barcelona que se abrió para integrar económicamente esta región apenas ha prosperado.De hecho, la UE invierte un 90% más en el Este de Europa que en el norte de África, una zona de gran relevancia económica para Francia y España. Por eso, el CCE pide mayor compromiso con este proyecto.
El CCE también detecta retrasos en materia educativa y laboral, por lo que ve prioritaria la revisión de los modelos universitarios y la productividad del trabajo.
Infraestructuras insuficientes Diariamente, unos 19.300 camiones y 115.000 vehículos cruzan los Pirineos. España y Francia cuentas con 20 pasos por carretera y cuatro ferroviarios, aunque tan sólo Irún (Guipúzcoa) y Jonquera (Gerona) acaparan casi el 80% del tránsito. A pesar de las cifras, en los últimos 25 años sólo se ha abierto una nueva vía transfronteriza y otras, como el paso ferroviario de Canfranc (Huesca), lleva 30 años cerrada por falta de acuerdo. La poca disposición política por parte Francia en unas ocasiones y los problemas del lado español, en otras, han retrasado obras tan importantes como la línea de muy alta tensión entre Francia y España o las conexiones del tren de alta velocidad.
Ayer, Zapatero y Villepin trazaron un plan de acción en infraestructuras con el que se pretende llevar el AVE a los cuatro pasos ferroviarios actuales e incrementar las vías de alta capacidad por carretera.
Precisamente esta es una de las peticiones prioritarias del CCE, aunque insisten en que deberían ir acompañadas de una mejora en las infraestructuras energéticas para que los dos países dispongan de una capacidad energética mejor en términos de volumen y de precios. El CCE cree que sólo así se mejoraría el intercambio transfronterizo de energía y el acceso de las empresas a los mercados del país vecino. Para ello, anima a España a revisar las reglas de acceso a las infraestructuras, actualmente limitadas a nuevos actores y también a promover contratos a largo plazo que ayuden a financiar las conexiones franco-españolas de electricidad y gas.
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