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Las últimas previsiones sobre el precio del petróleo dan una razón más a quienes creen que los Presupuestos elaborados por el vicepresidente económico, Pedro Solbes, son optimistas. Los principales Gobiernos de la UE esperan un precio medio del crudo para el año que viene de 60,9 dólares por barril, seis dólares más que la estimación oficial en la que se basan las cuentas españolas.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que se eleve hasta 61,75 dólares, a la vista de la cotización de los futuros del petróleo a doce meses.
Algunos países como Holanda o Portugal esperan, incluso, que alcance un coste medio de 65 dólares.
Este desfase en los cálculos del coste de la factura energética podría trastocar las previsiones para el año que viene de la economía española. No obstante, el FMI calcula que España crecerá un 3% en 2006, tres décimas menos que el objetivo anunciado por el Ministerio de Economía, por los diferentes precios del petróleo esperados.
Que el petróleo finalmente cueste más caro de lo previsto sería especialmente perjudicial para España por su fuerte dependencia energética. El año pasado, esta factura se incrementó un 32% por el fuerte alza del crudo, y ya supone el 2,3% del PIB. A la vista de que la tendencia alcista se ha agravado este año el Brent cotiza ahora a 58 dólares por barril, un 41% más que en 2004 y teniendo en cuenta que España necesita emplear más petróleo que sus socios europeos para poder producir, es previsible que esta dependencia se dispare.
Pérdida de poder adquisitivo Estos efectos no sólo se dejarán sentir para las empresas, sino también en el bolsillo del consumidor. Los continuos encarecimientos del crudo se están trasladando a los precios de los productos que habitualmente consumen las familias españolas, ya que la inflación crece por encima del 3% desde mayo de 2004, lo que provoca una pérdida de su poder adquisitivo. Detrás de estas previsiones podría estar la intención de Economía de infundir optimismo sobre la marcha de los precios en los próximos doce meses y evitar así que se acumulen más tensiones inflacionistas.
Por otra parte, las previsiones del Gobierno español sitúan el tipo de cambio del euro en 1,25 dólares, cuatro centavos menos de lo previsto por el FMI. Sin embargo, los expertos alertan de que la suma de ambas previsiones supone que España sólo espera que el crudo se encarezca un 3% durante el año que viene, mientras que el Fondo eleva este incremento hasta el 17%.
Los cálculos españoles difieren también de los del Gobierno estadounidense, que prevé que el crudo Brent cueste 61 dólares de media durante 2006.
Asimismo, son tres dólares y medio inferiores a la previsión elaborada por el banco de inversión británico Barclays Capital (la entidad que mejor ha pronosticado la evolución del petróleo en los últimos seis años), que anticipa que el crudo Brent cotizará en un precio medio de 58,5 dólares por barril durante el año que viene.
Las previsiones de Solbes ya han sido insuficientes este año. Los Presupuestos de 2005, los primeros del Gobierno socialista, se elaboraron sobre un precio del petróleo de 52,4 dólares, mientras que el precio medio se sitúa ya en 54,75 dólares.
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