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Se trata de dos centrales de ciclo combinado de 800 MW cada una, a instalar en Rosario y en Campana o General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, y que comenzarán a producir 1.070 megavatios en setiembre de 2007, y 530 megavatios en setiembre de 2008. El plan es licitar las obras en febrero del próximo año.
La instalación de estas dos centrales, y su operación durante los primeros diez años, se hará a través de dos sociedades anónimas, bajo la supervisión del Estado.
Con posterioridad a dicho plazo las usinas serán transferidas en parte proporcional entre los generadores, inversores privados, y el propio Estado nacional.
La financiación de estas centrales, cuyo costo rondará los $ 2.550 millones, se realizará a través del Fondo de Inversiones Necesarias para incrementar la Oferta de Energía (Foninvemem), ideado por el Ministerio de Planificación Federal, a través de la Secretaría de Energía, y que obtuvo una adhesión de casi 90% de las compañías generadoras de electricidad del país. Éstas aportarán $ 1.200 millones y el Estado e inversores privados el resto.
De la inversión total, el monto correspondiente al sector privado saldrá de la capitalización de acreencias para con el Estado, correspondientes al Fondo de Compensación Eléctrica.
El resto será aportado por el Estado, que gestiona créditos ante organismos financieros internacionales. Además, el Gobierno se compromete a finalizar con el régimen de aportes al Foninvemem en diciembre de 2006, a incrementar los valores de capacidad y restaurar los procedimientos de determinación de precios.
Visión keynesiana de la economía Directivos de las empresas formalizaron el compromiso de aporte para construir estas centrales durante un acto realizado en la Casa de Gobierno, y encabezado por el presidente Néstor Kirchner, quien dijo que la Argentina "tiene que tener una visión keynesiana y heterodoxa de la economía".
Entre las empresas firmantes del acuerdo se cuentan Hidroeléctrica Ameghino, AES Juramento, Paraná, y Alicurá, Central Dique, Petrobras Genelba, y Pichi Picun Leufú, Central Puerto, Hidroeléctrica Diamante, Hidroeléctrica Cerros Colorados, Hidroeléctrica El Chocón, Central Dock Sud, Central Piedrabuena, Endesa Costanera, y Central Güemes.
Estas dos centrales vienen a incrementar la oferta de energía que el país requiere para satisfacer el constante aumento de la demanda, por el crecimiento de la economía.
De todas maneras, concretar este proyecto no fue fácil para el Gobierno. Arrancó con esta tarea de convencer a las generadoras de que inviertan sus acreencias con el Estado por liquidaciones atrasadas en estas dos centrales. La necesidad de contar con más megavatios para 2007 por el retraso en la terminación de Atucha II y la puesta en marcha de la ampliación de Yacyretá apuró los tiempos.
Al comienzo las firmas hablaban de "financiamiento compulsivo" ya que el Gobierno fue fijando fechas para ir cerrando el Foninvemen que tuvo que aplazar seis veces desde julio de 2004 por la falta de acuerdo.
Según los parámetros que fijaron los funcionarios, las compañías que no se suman al nuevo mecanismo deben esperar hasta 2007 para empezar a cobrar la deuda. Del grupo que integran las siete grandes generadoras (Endesa, Total, Petrobras, AES, CMS y Pluspetrol). Las únicas que salieron de entrada a apoyar la iniciativa oficial fueron la española Endesa y la norteamericana AES, cuyo presidente, Eduardo Dutrey, hizo uso de la palabra en nombre de las empresas. "Esta es la inversión en generación más significativa de los últimos 4 años", dijo.
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